La Mona
Te oye la voz
La leyenda de Nosara. Es sorda a los pasos, pero escucha una voz humana a cinco veces la distancia normal. Hablar es lo que te delata. El silencio es la mecánica.
Terror folklórico de Guanacaste
Una cuadrilla entra de noche a buscar lo que la tierra esconde. Los espantos ya están adentro, y cada uno te caza distinto.
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El bestiario
No se les gana con reflejos. Se les gana entendiendo qué es lo que perciben, y quitándoselo.
Te oye la voz
La leyenda de Nosara. Es sorda a los pasos, pero escucha una voz humana a cinco veces la distancia normal. Hablar es lo que te delata. El silencio es la mecánica.
Te oye los pasos
Ciego, con oído perfecto. Correr hace ruido, aterrizar de un salto hace ruido, el machete hace ruido. Agachado casi no existís.
Solo actúa si la mirás
Mientras no le veas la cara, no pasa nada. La regla más vieja del folklore, convertida en mecánica: no voltear.
Y además andan por ahí el Jinete Negro, que te cuenta y te marca; el Cadejo Blanco, que se interpone para protegerte; el Diablo Chingo, que cruza el campo en línea recta sin buscar a nadie; la Tulevieja, el Sisimique, la Mano Peluda y el Padre sin Cabeza. En la boca del río, además, hay cocodrilos, que no son espantos ni persiguen a nadie: solo hay que leer el terreno.
Dónde
Cada expedición cae en un sitio distinto, y cada sitio se siente de otro lugar. Los cerrados dan miedo por el pasillo: no sabés qué hay tras la puerta. Los abiertos dan miedo por la exposición: no hay dónde meterse, y solo ves lo que alcanza la linterna.
Cómo se juega
Hay que juntar cierto valor en piezas y llevarlas a la carreta. Los objetos pesan, se cuelgan, se caen y se quiebran: la física es real, y cargar entre dos es distinto que cargar solo.
Se hablan entre ustedes por proximidad: oyen a quien tienen cerca y dejan de oírlo cuando se aleja. Eso es lo que hace el juego, y también lo que los mata, porque La Mona escucha lo mismo.
Entre una noche y la otra se compra: un machete mejor, una honda, un escapulario que revive una vez, y contras de leyenda como la cruceta, el limón en cuatro o la sal bendita.
Si mueren todos o no completan la cuota, la expedición vuelve a empezar y se pierde lo que no estaba bancado. Las mejoras de la cuadrilla sí se conservan.
Controles
Si no tenés micrófono, o no querés dar permiso, el juego funciona igual: el chat de texto hace el mismo ruido que la voz, y los espantos lo escuchan igual.
Con amigos
Al entrar en modo cuadrilla, el juego arma un código corto tipo mona-42 o cadejo-7. Se dicta, se manda por WhatsApp con el botón de invitar, y todos caen en la misma partida. Si quieren cerrarla, se le pone un PIN de cuatro dígitos y no entra nadie más.
Crear una sala y convidarPor qué existe
Cada sitio del juego corresponde a un punto real del distrito de Nosara, y cada espanto viene de la tradición oral guanacasteca. La primera vez que te topás con uno, aparece su ficha con la leyenda tal como se cuenta.
La gente entra por el susto y se queda con el territorio. Es un archivo de tradición oral que se juega en vez de leerse, y corre sobre el mismo mapa del gemelo digital del distrito.
Se abre en una pestaña nueva. Funciona en computadora, con teclado y ratón.